La realidad mágica

 La magia a pesar de lo que cree la mayoría de las personas no es algo sobrenatural, sino que es la energía existente en la naturaleza. La utilización de herramientas, cánticos, gestos, rezos... ayudan al hechicero a centrar esa energía y a conectar con la Diosa. 

Muchos brujos y brujas creemos que toda existencia está conectada entre sí. Esa conexión puede entenderse como una red multidimensional cuyos hilos forman parte del misterio del elemento espíritu, que es el que lo conecta todo. Dentro de esta visión del mundo, lanzar un hechizo significa tejer un dibujo nuevo en la red. Al preparar un ritual estamos trabajando con la naturaleza, tejiendo un diseño que más adelante causará un cambio. Hacemos dibujos en la red para conseguir cambios, utilizando símbolos que envían señales a nuestro yo profundo, el yo más conectado al espíritu, al dios y a la diosa. Trabajamos en el círculo, en es espacio sagrado entre los mundos, para sacar hilos de la gran red y cambiarlos según nuestros deseos antes de devolverlos a ella.

Algunos magos creen que la magia trata de provocar cambios de acuerdo con la voluntad. Sin embargo, la mayoría y siguiendo la ética wiccana, creemos que provocamos cambios en la conciencia conforme a nuestra voluntad. El aspecto del cambio en la conciencia es fundamental para la realización de la magia y los rituales.

Al ganar experiencia con la magia y la hechicería, reconocerás los diferentes niveles de energía que existen en e círculo y la manera en la que van cambiando a lo largo del ritual. Los cambios provocados por actos mágicos, al manifestarse, tienen su propio papel en la transformación de l conciencia, y de este modo el ciclo continua.

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