La Rueda Anual

 Los sabbats son las celebraciones solares a lo largo del año, es decir, celebrando los solsticios y los equinoccios, así como también las festividades de la cosecha de los frutos de la tierra. En estas festividades, se honra principalmente al Dios, dejando en un segundo lugar a la Diosa, no por ello menos importante. Observando los sabbats, los practicantes se conectan con la tierra y las deidades. Reafirman sus raíces en la tierra. 

Como ya hemos comentado, celebramos los ciclos naturales de la tierra pero cada ciclo, cada estación, tiene un significado mitológico. Yo por ejemplo, lo explico de esta manera, llamadme ñoña o romántica:

El Dios nace de la Diosa en Yule/solsticio de invierno. En Imbolc, la Diosa empieza a abandonar su descanso tras haber dado a luz y el poder del Dios crece en el equinoccio de primavera/Ostara, y la Diosa regresa a su aspecto de Doncella. En Beltane, el Dios que alcanza su madurez corteja y fecunda a la Diosa. En Litha, el Dios alcanza su máximo esplendor, fortaleza y poder. En Lughnassadh, el Dios comienza a envejecer y va perdiendo su poder. En Mabon, el Dios empieza su camino hacia las Tierras del eterno verano, mientras que la Diosa entra en su tercer trimestre de embarazo. En Samhain, el Dios sacrifica su vida para renacer nuevamente de la Diosa, que en este momento llora por la perdida de su amado, que en Yule cambiará de nuevo su aspecto de madre a Anciana.




Una vez tenemos clara esta historia, podemos pasar a la celebración en sí de la Rueda anual. Decimos que el giro de la Rueda comienza en Samhain que también simboliza el giro completo del ciclo.

Samhain se celebra la tarde del 31 de octubre, simboliza el fin del verano y se realiza la última cosecha. Se dice que en esa noche el velo entre los mundos es más fino y por ello, honramos a los muertos, practicamos adivinación y nos comunicamos con ellos. Esta fiesta, con la llegada del cristianismo, se convirtió en la celebración de Todos los Santos. En una sociedad agraria, éste es el período del año en el que el grajero hace la matanza sacrificando el ganado sobrante. El grano ya estaba almacenado y los granjeros podían calcular cuántas cabezas podían mantener durante el invierno. Las heladas ya habían empezado, así que la carne se mantendría fresca en la nevera de la naturaleza. En la wicca celebramos la muerte como parte de la vida, y le damos un valor positivo a la entrada en la oscuridad. Esta es la estación de la Anciana o Calliach ( en gaélico escocés), el aspecto de hechicera de la Diosa que nos lleva, llena de compasión, de la vida a la muerte.

Yule se celebra entre el 20 y el 21 de diciembre, según sea el solsticio de invierno. Es la noche más larga del año, además es cuando la mitad oscura del año se separa de la mitad iluminada. Se celebra con fuego y se prende el tronco de Yule.  En estos días de invierno, las hojas verdes nos recuerdan que la tierra volverá a florecer. Aunque durante el invierno la superficie de la tierra carece de verdor, debajo duermen las semillas, listas para germinar. Los wiccanos nos inspiramos en esta idea para sumergirnos en lo más profundo de nuestra mente y nuestro espíritu, meditar y encontrar nuevas ideas, proyectos y desarrollos para nuestra vida.

Imbolc se celebra el 1 o 2 de febrero, este sabbat da la bienvenida a la primavera y a las cosas que están por nacer. Es el festival de la doncella y es cuando se empieza a descongelar la tierra. Se celebran estas fiestas en honor a las Diosas vírgenes o doncellas. En las sociedades agrícolas primitivas, éste era un punto clave; o tenían suficiente comida para aguantar hasta la primavera o no la tenían. En el primer caso, había que celebrarlo; en el segundo, era mejor organizar una fiesta y acabar con todo para no prolongar el hambre. En algunas sociedades agrícolas, era el momento en el que se sacaban las herramientas y las preparaban para la primavera. A la Candelaria también se la conoce como el Día de Brigit, la diosa de la forja, porque ella era la más indicada para bendecir las herramientas. En otras sociedades, ésta era la época del nacimiento de nuevos corderos y es por eso que también la llamaban Immilch o Tiempo de leche nueva. Se celebra la renovación, el cambio dentro de nosotros y a nuestro alrededor, y el compromiso con la conversión del mundo en un lugar mejor. Honramos la chispa de la creatividad divina dentro de nosotros y obtenemos energía de curación.

Ostara se celebra el 21 de marzo, con el equinoccio de primavera y representa el aspecto guerrero del Dios. La Diosa despierta de su descanso y cubre la tierra de fertilidad. Es el momento de los adornar huevos y ponerlos en el altar en honor a los dioses. Es la celebración del crecimiento de la vegetación y debe su nombre a la diosa germana homónima, cuyo tótem es la liebre. Es una época ideal para buscar el equilibrio en nuestra propia vida.

Beltane se celebra el 1 de mayo y es el festival de la primavera. Representa la unión del Dios y la Diosa, es un buen momento para la fertilidad, el amor, la unión, etc. Es la estación de Herne, espíritu protector de los bosques verdes y de fertilidad. Beltane acerca el mundo de los mortales al de las hadas. Si se celebra al aire libre, se salta encima de una hoguera para obtener la bendición. También se puede saltar sobre una escoba, y al saltar se hacen promesas para el año nuevo.

Tanto Ostara como Beltane se lo dedico al Dios y a la Diosa. 

Litha se celebra el 20 o 21 de junio según caiga ese año el solsticio, y al contrario de Yule, Litha es el día más largo del año. Es una celebración de pasión y éxito, también se dice que es el día más propicio para practicar la magia. Nos recuerda una verdad esencial física y espiritual: las fiestas no son más que momentos fugaces en la rueda del cambio, meros símbolos de la perpetua transformación de todo lo que existe. 

Lughnasadh se celebra el 1 de agosto y es la fiesta de la primera cosecha. En esta celebración se recogen los primeros frutos de la cosecha. Es un momento de aprendizaje, de sembrar las semillas de lo que queremos aprender en el futuro y de lo que queremos que los demás nos enseñen. Hacemos las conservas necesarias y preparamos la casa para el invierno. Para las sociedades agrícolas que recogen la cosecha más importante en este momento, se celebra un banquete con cereales, frutas y verduras. Algunos wiccanos interpretan la cosecha como un regalo de la Diosa madre que comparte su cuerpo para alimentar a sus hijos.


Mabon se celebra el equinoccio de otoño alrededor del 20 al 23, según el año. Esta fecha simboliza la llegada de la oscuridad y es el momento para reflexionar y aprender más sobre la naturaleza. La conexión entre Ávalon y mabon vive en algunas celebraciones actuales. En nuestros rituales cortamos manzanas para descubrir el misterio de su interior: una estrella de cinco puntas que simboliza los cinco elementos de la vida. Nos la comemos para recordar que, como brujos y brujas, caminamos entre los dos mundos, el de la realidad cotidiana y el de la magia.

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