WIcca: Esbats

 Cada mes se celebran las diferentes fases de la luna, sobre todo la luna nueva y la luna llena, estas celebraciones son conocidas como esbats y se reservan para trabajos mágicos y a adorar a la Diosa en sus tres fases, doncella, madre y hechicera. Es el momento de dejar volar la imaginación y la creatividad y trabajar para asegurarnos éxito en nuestros trabajos. Dependiendo del tipo de ritual que queramos hacer utilizaremos una fase lunar u otra, limpiamos en luna nueva, sembramos intenciones en luna creciente, reforzamos en llena, y desterramos, alejamos y nos deshacemos de los estorbos en menguante. Este ciclo lunar también es visto como una celebración del ciclo menstrual de la mujer. El momento de la menstruación es el momento de la oscuridad de la luna, el momento en el que la Diosa se recluye.

A lo largo del año hay trece lunas, cada una de ellas con unos nombres tradicionales, unas deidades, unos inciensos, con unas características especiales, es decir que ese mes funcionarán mejor los trabajos que pertenezcan o sean símiles a las características de esa luna, ¡ojo! Con esto, no quiero decir que no se puedan realizar otros trabajos con éxito.

Con la llegada del cristianismo y el patriarcado, la noche y todos sus atributos empezaron a ser devaluados por la cultura dominante, y el estatus de la oscuridad, de la Luna y de la Diosa cayó en picado. En lugar de ser considerada la mitad de la totalidad, la noche fue considerada el reino de los demonios y seres malvados, brujas.

La persistente creencia de que la luna llena produce la locura puede haber tenido origen en la observación de cultos paganos durante los peligrosos años de la caza de brujas. Las danzas salvajes, alegres y abandonadas que caracterizaron las reuniones de esos grupos pueden haber sido interpretadas como locura inducida por la Luna por observadores ocultos. Los paganos modernos seguimos danzando, cantando y celebrando la luna llena, y también las demás fases lunares. Aún buscamos guía e inspiración en el cielo nocturno. Aún la honramos y conservamos los antiguos caminos que nos enseñó, pero ahora sin miedo a ser descubiertos y castigados.

Muchas culturas nombraban sus lunas en función de los elementos o sucesos característicos del mes en el que caían. El estudio de los nombres que se dan a cada luna nos dice mucho acerca de lo que aquellas antiguas sociedades valoraban y cómo veían su Rueda del Año. Por ejemplo, los nórdicos dividieron sus meses lunares aproximadamente por la mitad, y empezaban a contarlos en torno al equinoccio de otoño. Cuando adaptaron el calendario solar, trasladaron el año nuevo al solsticio de invierno.

Hay una lista de animales y objetos que resuenan con la energía lunar. Podemos recurrir a ellos para que nos ayuden a alinearnos con la Luna, bien concentrándonos en ellos o poniéndolos en el altar como decoración. Las dos correspondencias lunares más importantes con el número nueve y el metal plata. El nueve porque es múltiplo natural del tres, que representa las tres caras de la Luna: doncella, madre y bruja. El uso de la plata como símbolo lunar probablemente es anterior al número nueve. Las brujas a menudo llevan joyas de plata. 

Después de estas lunas tenemos lo que denominamos LUNA AZUL que es cuando se producen dos lunas llenas en un mes. Esta luna es la de las metas, nos marcamos metas específicas a largo plazo y revisamos los logros y fracasos desde la anterior.


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